La mayor prueba de los problemas de distribución de los cortometrajes españoles es que Eduardo Chapero-Jackson (Madrid, 1971) con mucho el director más exitoso, haya recurrido a la fórmula de juntar sus tres películas en un largometraje de una hora que se estrena el viernes en cine comercial. 'A contraluz', título conjunto, reúne 'Contracuerpo', 'Alumbramiento' y 'The end'. Entre los tres, hay premios del Cine Europeo, Venecia, Los Ángeles, preselecciones para los Oscar... Así hasta más de un centenar.
«Al principio no esta muy seguro de la idea -explicó ayer en Valladolid Chapero-Jackson-. Pero puede funcionar porque, sin ser una trilogía, me surgieron del mismo lugar: ese lado oscuro de la experiencia humana con los abismos del dolor».
La obsesión de una joven mujer objeto, la agonía de una anciana o el apocalipsis ambiental en forma de 'western'. El espectador abandona la sala dando vueltas a tres historias muy distintas, pero no distantes. «Es ver qué nos ocurre en esos territorios al límite y de dónde viene la luz dentro de esa oscuridad». De ahí el título de 'A contraluz'.
Para el director madrileño, que sus cortos lleguen a la gran pantalla es un síntoma de que «el género está floreciendo y goza de prestigio y demanda». Aunque reconoce que le falta mucho para ganar un lugar en la industria ya que «todavía está acotado a los festivales y poco más». Aunque ha desarrollado su carrera en España, Chapero-Jackson, de familia hispano-norteamericana, conoce bien la forma de trabajar al otro lado del Atlántico y se muestra optimista sobre el futuro de los cortos porque «los hábitos están cambiando y la TDT, la alta definición e Internet están abriendo nuevos canales que nos van a dar más oportunidades de llegar a nuevos públicos».
Sus relevantes éxitos le van a permitir en breve dar el salto al largometraje, aunque «no dejaré de hacer cortos». A finales de verano arranca en Madrid el rodaje de 'Verbo', «una historia de adolescentes pero que no es para adolescentes», avanzó ayer.
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